A veces pienso que soy un poco exagerado en mi forma de pensar, pero creo que no mas que el vecino de al lado. Desde que me levanto hasta que vuelvo otra vez a la cama me tengo que enfrentar todos los días a situaciones que seguramente para el resto de la humanidad no les afecte en lo mas mínimo, pero mi cuerpo y mi mente explotan ante esas situaciones, no manifiesto ni exteriorizo esa situación que vivo, pero si que habla mi yo interior y el cuerpo se calienta mas y mas, ¿llegará algún día a explotar? ¿tendré que expresar lo que siento en esos mismos momentos? ¿necesitaré la ayuda de un profesional?
Para que se entienda un poco lo que vivo diariamente ahí va un ejemplo de tantos que podría contar:
Todos los días tengo que tomar el metro a las 8:00 h como miles y miles de madrileños, mi mal estar comienza en las mismas escaleras exteriores de entrada al metro, no hay ninguna organización ni para entrar ni para salir al exterior, la gente ocupa todo lo largo de los peldaños tanto para una cosa como para la otra, parece que les resulta muy complicado entender que si todos fuésemos por nuestra derecha se arreglaría tal barullo. Cuando por fin consigo llegar " con mi abono en mano" siempre encuentro uno o dos accesos mecánicos bloqueados o rotos, y al típico/a usuario que por el único acceso que nos queda se pone a bloquear la entrada mientras busca en su bolso, billetera, bolsillos, etc. su abono transporte que debería llevar en mano desde el mismo instante que entra en las instalaciones de metro para no entorpecer en la entrada. Cuando consigo entrar y me dirijo hacia el anden correspondiente y con ese calor que ya empieza a hacer presencia en el interior de mi cuerpo debido a lo dicho anteriormente, me toca sufrir de nuevo ese descontrol tanto en las escaleras mecánicas ya subas o bajes, y hasta en el mismo andén no puedo dar un paso sin parecer que esté haciendo una carrera de obstáculos, además tengo que protegerme mis genitales con mi bandolera cruzada de ser golpeadas por alguna mano y recibir un golpe seco que casualmente son los que mas duelen, ¿por qué la gente cuando camina deja su brazo muerto balancearse de atrás hacia adelante?
Por fin llega el tren, pero todavía tengo que seguir alterando un poquito mas este cuerpo, primero la gente se tira a la puerta sin dejar salir a los usuarios que tienen esa intención, tengo la costumbre de situarme lo mas cerca de la puerta y apoyadme en ella, para salir de ese infierno cuanto antes, coches sin aire acondicionado, olores corporales, niños gritando, periódicos sobre tu cabeza, estudiantes que no son capaces de quitarse la mochila de la espalda y dejadla en el suelo, y yo pensando todo lo que me espera para poder salir de allí y ver la luz del día, pero antes de volver a sufrir todo eso de nuevo, llega lo que hace que mi temperatura interna corporal llegue al máximo permitido por mi estomago: "las gafas de sol" no puedo con ellos, como su nombre indica son gafas para el sol, no para ir montado en un vagón de metro con las gafas de sol puestas. Y es que si hay algo que no soporto es que alguien entre en un recinto cerrado sin luz natural, ni sol, ni nada que haga imprescindible que todos lleven sus súper gafas de sol puestas y lo que ya me repatea es que venga alguien a hablar conmigo y no se las quite, a mí me gusta mirar y que me miren a los ojos, no me gusta estar hablando con alguien y viendo mi propio reflejo.
Seguramente sea algo exagerado, pero así lo siento y así lo cuento.
.